La relación entre cambio climático y agricultura es compleja. Por un lado, las manifestaciones del cambio climático —especialmente cambios en temperatura, precipitación, nivel del agua e incremento de eventos extremos— desatan acciones de adaptación por parte de los productores agropecuarios. Por otro lado, las actividades agropecuarias pueden desempeñar un papel importante en la mitigación del efecto invernadero causante del cambio climático.
Además de la crisis económica y financiera mundial, el cambio climático y la seguridad alimentaria son temas de preocupación mundial. La escasez del agua representa uno de los problemas más graves relacionados a la agricultura. El Perú es muy sensible al cambio climático, a la disponibilidad de agua, y nuestra vulnerabilidad agrícola es muy crítica, lo que nos obliga a desarrollar nuevos niveles de adaptación agrícola y preservación del agua.
La adaptación en la finca incluye cualquier acción desarrollada por los agricultores para adaptarse al cambio en las condiciones climáticas. Abarca acciones como el cambio en los tiempos, frecuencias y localización de los cultivos; adopción de nuevas variedades o la combinación de distintos tipos de cultivos; adopción de tecnologías y prácticas de cultivo que contribuyan a preservar las condiciones ambientales originales, como la irrigación; y la investigación y desarrollo en nuevas variedades que se puedan adaptar mejor a un clima cambiante, entre otros.
Factores asociados al cambio climático nos obligan a profundizar el conocimiento sobre este fenómeno para desarrollar nuevos niveles de adaptación agrícola sobre el uso de la tierra por causas de reducción, sustitución o diversificación de cultivos, cambios en calendarios productivos, tecnología de riego, uso de fertilizantes, etc., lo cual requiere, entre otros, de adecuados sistemas de organización, información, observación y monitoreo; infraestructura, planificación, calificación técnica y nuevas políticas para la preservación del agua.
La RAAA considera a la agroecología como una respuesta importante para la adaptación de semillas y cultivos a los cambios que ocurren en los sistemas recogiendo además el conocimiento ancestral.